29/3/2012

Principio de Preclusión

Sin que implique un menoscabo a la Alta investidura de cualquier Juez que sabe y conoce el derecho sustantivo como el adjetivo, debo referirme al punto del principio procesal de la preclusión, que puede resultar determinante como fundamento en una reposición o apelación o casación que se impetre. 
Lógicamente y como es conocido por todos los que en la vida diaria ejercemos el derecho, sabemos que “…el proceso es un conjunto de actos recíprocamente coordinados entre sí de acuerdo a las reglas preestablecidas (Código de Procedimientos Civil), que conducen a la creación de una norma individual destinada a regir un determinado aspecto de la conducta del sujeto o sujetos, ajenos al órgano, que han requerido la intervención de éste en un caso concreto, así como la conducta del sujeto o sujetos, también extraños al órgano, frente a quienes se ha requerido es intervención…” 1


Respecto a ello, al proceso así definido por el prestigioso jurista, existen principios procesales en que se inspira cada ordenamiento jurídico procesal constituyendo instrumentos interpretativos como es el caso del principio de preclusión, que tiene su raíz histórica en el proceso romano canónico y que obviamente domina en nuestro ordenamiento jurídico boliviano.  
Por efecto de la preclusión, adquieren carácter firme los actos cumplidos dentro del proceso, y con ello se extinguen las facultades procesales que no se ejercieron durante su transcurso 2Chiovenda para delimitar aún más el concepto de la preclusión, menciona que “la cosa juzgada es un bien de la vida reconocido o negado por el juez, mientras que la preclusión de cuestiones es el expediente del que se sirve el derecho para garantizar al vencedor el goce del resultado del proceso” 

Y ello justamente es lo que se solicita mediante remedios recursivos, es decir, garantizar al vencedor el goce del resultado del proceso, puesto que no se pueden retrotraer del “iter procesal” actos procesales firmes a un estadio procesal en el que se considera --de iure-- que dichos actos ya se encuentran precluidos (valga la redundancia). 
Sumado a ello, lógicamente cabe mencionar que pueden adquirir la autoridad de cosa juzgada formal (y material), motivo suficiente a la luz del art. 1560 del Código Civil para que --vía recursiva-- el Juez interviniente disponga ordenar o la reposición o la admisión de la expresión de agravios formulada o la invocación de "insanía" del proceso debido a "errores in procedendo" (motivos casatorios). 
Dichas así las cosas, no cabe argumento ni disposición legal alguna que no avale la postura sostenida al momento de invocar el principio de preclusión cuando pueda existir un Auto Interlocutorio en crisis que se encuentre lesionando los intereses y bienes de la parte damnificada. 


1 PALACIO, Lino E; “Manual de Derecho Procesal Civil”, 17ª. Ed.- Buenos Aires: Abeledo Perrot, 2003, Pag. 52 
2 Ob. Cit. Pag. 71